Saturday

Cy Twombly y el beso


Hoy he recibido una descarga de emociones no mediada. Un ataque sin precedentes contra mi individualidad.

Cómo si de un rayo se tratara, algo atravesó mi mente y no encuentro el agujero de salida. No es que me haya comprado un BMW, sino que después de ver un cuadro de Cy Twombly, Si tuombli, si, han despertado en mi interior una serie de mecanismos que ni ahora, después de todo el día acojonado, consigo digerir. No era un artista desconocido para mi, ni siquiera el cuadro que he visto, posteado por albert en esta misma web, pero hoy le he visto algo que desconocía, lo he re descubierto, algo había cambiado. Y de caza por la selva google he descubierto otras grandes piezas que me han atrapado, dejándome aplastado sobre la calzada, como si hubiera marchado sobre mí todo el ejercito troyano.

Un lirismo simple, condescendiente, cariñoso, consciente, seguro, autodefinido, definitivo, dinámico, narrativo, arriesgado, sutil, y podría poner y poner palabras y adjetivos hasta hartarme. El caso es que ha revolucionado, por lo menos hoy, todo mi sistema de pensamiento, mis previsiones, mi gusto por la pintura. Me ha cambiado y desde una pantalla, qué no podría en directo, bajo la luz de uno de sus lienzos. Solo en esta experiencia ya casi me ha hecho dudar de mi mismo, de mi gusto, de mi manera de ser, casi, de lo que quiero hacer. Casi he pensado en rendirme y adorarlo en silencio, como a Bach, aunque como con el, con ganas de tatarear toda su musica, todas sus notas, como si las teclas del piano, los arcos, las lengüetas, se me clavaran por todo el cuerpo, los rojos, las manchas, las gotas que se precipitan sobre el lienzo.

Una experiencia muy saludable, revolucionaria, sobretodo cuando uno piensa que casi nada puede remover sus entrañas, cuando uno empieza a definirse, pam, salta la liebre y uno pierde el oremus y queda perdido. Me giro para ver que ha sido ese estruendo y todo ha desaparecido a mi alrededor. Ahora queda recogerse a trozos, recomponerse, como en desamor y rearmarse de valor para volver al campo de Batalla.

Y justo en esta búsqueda, en medio del éxtasis del remordimiento estomacal, en medio de la explosión, topo con una noticia bomba. Una mujer en Francia, se ve acusada de daños a la propiedad intelectual, después de haber besado, en un acto de amor, un cuadro de este tio, Phaedrus 1966, impregnando su superficie de carmín. E Yves Lambert, ultracoleccionista, Lorenzo de Medici contemporaneo, pide indemnizaciones, perjuicios y no se qué más por haberle jodido el cuadro, y con razón, supongo, son 3 millones de dolares. A Cy Twombly nadie le pregunta, pobre viejo, pues yo tengo claro que diría. Cuando a los ochenta, sabes de una mujer que en un irrefrenable arrebato besa un lienzo tuyo, en ese momento, te sientes el amo del mundo, que eres un héroe y tu trabajo, tu poesía, impregna los corazones de la gente. No deja de ser un culto al ego.

Como decía antes del inciso, en medio del extasis de emociones de contemplar su obra, encuentro la noticia de la mujer que beso el cuadro y no puedo por menos que pensar en que no es una emoción autarquica sino algo compartido por muchos espectadores, una obra que emociona, un corazón que tiembla.